17
Feb

La “Metodología de la economía positiva” de Milton Friedman (1958) se ha constituido en un clásico de la literatura por disociar el irrealismo de los supuestos de una teoría, de su validez o relevancia, señalando que aquello que debemos pedir a una teoría es que permita predecir, no describir correctamente el mundo.

El trabajo fue el origen de generaciones de economistas que han intentado desarrollar teorías económicas que describían poco y nada el mundo en el que vivimos, pero intentaban predecir sucesos futuros.

Tras la crisis financiera internacional, y tras la incapacidad de dichas generaciones de economistas por predecirla, se han alzado cientos de voces de los más prestigiosos economistas del mundo, reclamando el fin de la economía neoclásica, alegando que para predecir los sucesos futuros que sobrevendrán en la economía real es necesario primero comprenderlo, y que los supuestos irreales son sólo un “juego de niños” que distraen el intelecto de los economistas en un sentido opuesto al que se requiere.

Estos economistas señalan el abuso de la matemática en economía y abogan por el fin de los modelos de equilibrio general o parcial, con información plena o relevante, pidiendo el retorno de la filosofía de la incertidumbre y los desequilibrios.

Lo cierto es que más allá de este reclamo, la mayoría de los economistas siguen haciendo su ciencia como si nada hubiera ocurrido. Si el reclamo tendrá o no algún tipo de respuesta, aun no lo sabemos. Es por ello que propongo un ejercicio. Imaginemos que los economistas deciden abandonar la síntesis neoclásica. ¿Qué escenario enfrentaría la profesión?

¿Qué engloba la economía neoclásica?

Tratemos de dar respuesta primero a qué escuelas de pensamiento engloba la economía neoclásica. Qué es lo que en definitiva se pierde con tal hipotético suceso.

Desaparecería la economía monetarista o Escuela de Chicago, aquella iniciada en los trabajos de Irving Fisher, Frank Knight y Jacob Viner, que alcanzaran su máxima expresión en los escritos de Milton Friedman, y que ha dado lugar a numerosos premios Nobel, como Gary Becker o Edmund Phelps.

También desaparecería la Nueva Macroeconomía Clásica, en la que contribuyeron John Muth, Robert Lucas, Thomas Sargent y Robert Barro, con sus modelos de expectativas racionales e “información relevante”. Esta escuela en cierta medida reemplazó al monetarismo de Chicago, absorbiendo a sus principales figuras y ocupando la escena en la vieja Escuela de Chicago.

En el mismo entorno, aparece el Public Choice o Escuela de la Elección Pública de James M. Buchanan o la Nueva Economía Institucional de Douglass North. Es cierto que James M. Buchanan aboga por estudiar la cataláctica de Mises y Hayek, y rescata la economía política, no matemática, pero por desgracia, gran parte de la teoría contemporánea de la Elección Pública ha sido moldeada por la corriente dominante. También es cierto que Douglass North o Ronald Coase han destacado el rol de las instituciones en el análisis económico, tan necesario como importante, pero los modernos desarrollos de la tradición, siguen también la corriente y el método mainstream.

No podemos olvidarnos de la síntesis neoclásica del keynesianismo. Aquella que John Hicks y Paul Samuelson, entre tantos otros, contribuyeron a formular, y que dominaron por unas tres décadas entre 1940 y 1970, hasta que la contrarrevolución monetarista entró en escena. Es importante señalar que los macroeconomistas hoy exigen abandonar el anticuado modelo IS-LM.

¿Qué autores y Escuela de pensamiento no han sido absorbidas por la síntesis neoclásica?

Quedan los autores previos a la revolución marginal, lo que de algún modo lleva a retornar hacia los griegos, la escolástica o los clásicos. Seguramente en la tradición clásica hay teorías que sería necesario recuperar.

También queda la Escuela Austríaca de Economía, que más allá de que su fundador, Carl Menger, participó de la revolución marginal, nunca adhirió a la economía matemática y a los modelos de equilibrio (aunque la macroeconomía de Hayek sí se adhirió en los años 1930). Ludwig von Mises, sobre las bases de los trabajos de Menger y Böhm Bawerk reconstruyó la teoría económica en su tratado “La acción humana”, donde justamente abogaba por estudiar la economía partiendo del hombre de carne y hueso, y fijando todo el interés en el realismo de las implicaciones lógicas que se obtienen de la acción, la que es necesariamente individual, subjetiva y dinámica, además de estar enmarcada en la incertidumbre.

En el otro extremo, vuelve Karl Marx, aunque limitado a las preguntas que todavía no encuentran respuesta tras el debate sobre la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo de 1920, y que se reprodujera en los años 1930, entre Lange y Hayek. En su ya clásico libro titulado “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial”, donde justamente repasa dicho debate, el propio Jesús Huerta de Soto señala que Marx, tiene “curiosas coincidencias con el análisis del proceso de mercado de los teóricos austríacos”.

También retorna John Maynard Keynes, como ha reclamado su biógrafo Robert Skydelsky. “Debemos distinguir al Keynes hombre, del Keynes mito”, señalaba Ricardo Crespo, quien agrega que Keynes en 1946 declaró no ser keynesiano”. Esto por supuesto da lugar también a los trabajos de Axel Leijonhufvud, quien intenta recuperar a Keynes de la síntesis neoclásica que se había construido sobre él.

Tampoco podemos olvidarnos de la Economía Social de Mercado, en la que ha contribuido Wilhelm Röpke, Ludwig Erhard y Walter Eucken y donde hoy se destacan algunos defensores modernos como Marcelo Resico.

Para terminar, existen numerosos movimientos heterodoxos que son menos conocidos, que han criticado el enfoque neoclásico y que reclamarían su lugar.

Reflexión final

Un suceso hipotético como el mencionado, llevará a la profesión a retroceder, quitar aquello que no sirve, tomar aquello que queda, y ver dónde estamos.

Por supuesto que el debate entre Estado y Mercado continuará independientemente del lenguaje y los métodos que los economistas elijan para debatir. Pero lo dicho nos deja un escenario renovado y diferente.

Nos deja con algunos marxistas en defensa de un socialismo golpeado, tras la caída de todos los régimenes en el este de Europa y la imposibilidad de dar respuesta al planteo original de Ludwig von Mises en 1920. De hecho, la hipotética respuesta de equilibrio desarrollada por Oskar Lange y otros socialistas, considerada como un desvío indebido al debate, caería junto con la crisis del paradigma neoclásico.

Keynes resurge, pero su intervencionismo también está limitado a los procesos inflacionarios que supo generar en los años 1970 y que dieron lugar a la contrarrevolución monetarista y el resurgimiento austríaco. Difícilmente este keynesianismo vuelva a plantear la política monetaria y fiscal activa que reclamaba en los años 1930, o el mercantilismo proteccionista exacerbado que Keynes promovió en vida. Más bien, parecieran moderarse a que tales políticas sólo pueden ser útiles en circunstancias puntuales como la de aquella gran depresión de los años 1930, o los sucesos que hoy mismo estamos enfrentando tras la gran depresión global.

La Economía Social de Mercado es todavía un movimiento demasiado chico, y no tiene hoy centros de investigación, más allá de las contribuciones de la Fundación Konrad Adenauer. Tampoco parece representar todavía una escuela de pensamiento independiente, ajena al keynesianismo y a la Escuela Austríaca de la cual se nutrieron originalmente, aunque sí puede permitir un diálogo fructífero entre éstos, y ofrecer un punto intermedio de política económica

Y tenemos a la Escuela Austríaca, que resurge y crece, tomando un destacado lugar en algunos centros académicos como el de la George Mason University, el Cato Institute y el Ludwig von Mises Institute, el de la Universidad Rey Juan Carlos (España), el de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala), o el de ESEADE (Argentina), además de participar activamente en las revistas científicas más renombradas.

Demás está decir que un suceso hipotético como el imaginado dará lugar a ciertos replanteos dentro de las escuelas de pensamiento caídas, como el monetarismo, el public Choice o la nueva economía institucional, que posiblemente se reconstruyan y den lugar a nuevos movimientos.

Fuente: Cato Institute, 14 de febrero de 2011.

Category : Adrián O. Ravier | Economía | Blog
29
Sep

Peter Schiff, siguiendo los principios de la Escuela Austriaca de Economía, consiguió predecir la actual crisis económica de los Estados Unidos. Dicha “predicción” esta fundamentada en las lógicas consecuencias de patrones de conducta o comportamiento de las políticas económicas intervencionistas del país, que hoy ningún economista puede negar sin quedar en evidencia su ignorancia sobre la realidad socio-económica de la intervención estatal.

Schiff no fue el único, pero sirva el siguiente video como ejemplo de lo que muchos simpatizantes de la Escuela Austriaca vienen diciendo al rededor del mundo, y del valor innegable de las enseñanzas, teorías y tradición de dicha escuela como la única capaz de explicar la actual crisis económico-financiera.

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Category : Economía | Blog
2
Jul

Fuente: Fundación Hayek, Argentina (http://www.hayek.org)
Revista dirigida por Adrián O. Ravier

Descargar: Año 2 – Número 8

El presente número incluye una entrevista a Murray N. Rothbard, un pequeño tributo a Louis M. Spadaro, y tres artículos de Gabriel Zanotti, Ezequiel Vázquez Ger y David Sanz.

Carta de Presentación

Es un placer para la Fundación Friedrich A. von Hayek presentar el octavo número de la Revista Digital “La Escuela Austríaca en el Siglo XXI”.

En esta oportunidad presentamos una entrevista a Murray N. Rothbard, profesor de Economía en la Universidad de Nevada y, hasta que nos dejara, uno de los principales exponentes de la Escuela Austríaca. Rothbard nos cuenta aquí qué influencias recibió, su relación con otros exponentes de la Escuela, la situación por la que atravesaba la misma en la década del 50 y 60, y hasta cómo se fueron desarrollando sus principales trabajos, entre los que se destacan Man, Economy and State y su famosa y controvertida An Austrian Perspective on the History of Economic Thought (en dos volúmenes). Rothbard responde sobre la importante conexión que siempre exisitó entre la economía y la religión, ataca al positivismo, critica el free banking, argumenta sobre las formas en que hoy se presenta el socialismo y profundiza en las diferencias existentes, a su juicio, entre Mises y Hayek.

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24
Apr

Fuente: Fundación Hayek, Argentina (http://www.hayek.org)
Revista dirigida por Adrián O. Ravier

Descargar: Año 2 – Número 7 – Diciembre de 2007

INDICE
- Entre Mises y Keynes: Una Entrevista a Israel Kirzner – Por Jeffrey A. Tucker
- Ludwig Lachmann: Vida y Obra – Por Peter Lewin
- La Escuela Austríaca y la Tradición Clásica – Por Nicolás Cachanosky
- Las Causas de la Declinación Argentina – Por Jose Ignacio García Hamilton
- Friedrich A. von Hayek: Contra la Fatal Arrogancia – Por Eneas Biglion

Este número incluye una entrevista a Israel Kirzner, una biografía de Ludwig Lachmann y tres artículos de Nicolás Cachanosky, José Ignacio García Hamilton y Eneas Biglione.
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11
Jan

Posted in Mises Institute on 1/11/2008
Fuente: http://www.mises.org/story/2616
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español

[This essay is based on a paper presented at the April 1979 national meeting of the Philadelphia Society in Chicago. The theme of the meeting was "Conservatism and Libertarianism."]



Libertarianism is the fastest growing political creed in America today. Before judging and evaluating libertarianism, it is vitally important to find out precisely what that doctrine is, and, more particularly, what it is not. It is especially important to clear up a number of misconceptions about libertarianism that are held by most people, and particularly by conservatives. In this essay I shall enumerate and critically analyze the most common myths that are held about libertarianism. When these are cleared away, people will then be able to discuss libertarianism free of egregious myths and misconceptions, and to deal with it as it should be on its very own merits or demerits.
Myth #1: Libertarians believe that each individual is an isolated, hermetically sealed atom, acting in a vacuum without influencing each other.This is a common charge, but a highly puzzling one. In a lifetime of reading libertarian and classical liberal literature, I have not come across a single theorist or writer who holds anything like this position.The only possible exception is the fanatical Max Stirner, a mid-19th-century German individualist who, however, has had minimal influence upon libertarianism in his time and since. Moreover, Stirner’s explicit “Might Makes Right” philosophy and his repudiation of all moral principles including individual rights as “spooks in the head,” scarcely qualifies him as a libertarian in any sense. Apart from Stirner, however, there is no body of opinion even remotely resembling this common indictment.Libertarians are methodological and political individualists, to be sure. They believe that only individuals think, value, act, and choose. They believe that each individual has the right to own his own body, free of coercive interference. But no individualist denies that people are influencing each other all the time in their goals, values, pursuits and occupations.As F.A. Hayek pointed out in his notable article, “The Non-Sequitur of the ‘Dependence Effect,’” John Kenneth Galbraith’s assault upon free-market economics in his best-selling The Affluent Society rested on this proposition: economics assumes that every individual arrives at his scale of values totally on his own, without being subject to influence by anyone else. On the contrary, as Hayek replied, everyone knows that most people do not originate their own values, but are influenced to adopt them by other people.[1]No individualist or libertarian denies that people influence each other all the time, and surely there is nothing wrong with this inevitable process. What libertarians are opposed to is not voluntary persuasion, but the coercive imposition of values by the use of force and police power. Libertarians are in no way opposed to the voluntary cooperation and collaboration between individuals: only to the compulsory pseudo-”cooperation” imposed by the state.
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19
Dec

Economía y libertad

Posted by Ravier L. Comments Off

What kind of man was Ludwig von Mises? As this unique film shows, Mises (1881-1973) was a man who never stopped fighting for freedom: not when the Nazis burned his books, not when the Left blackballed him at universities, not when it seemed as if statism had won. With courage and genius, he fought big government until the day he died … in 25 books, hundreds of articles, and more than 60 years of teaching.

Fuente: MisesMedia

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